Amamantar en Público es Necesario

publicado a la‎(s)‎ 21 feb. 2012 3:07 por Veronica Garea   [ actualizado el 21 jun. 2013 11:21 ]
Imagen: Silvia y Adrián. Cedida al GALM Bariloche. Prohibida su reproducción

Nada más hermoso que en medio de un día lleno de trámites, apuros y con algo de mal humor, toparse así, de repente, con una mamá sentada en algún lugar público dándole la teta a su bebé. Es imposible no contagiarse de la calma que irradia esa díada lactante. Uno se aleja con una sonrisa, quizá recordando los tiempos en que la rutina diaria incluía amamantar a un bebé.


En Argentina tenemos la suerte de que amamantar en público es algo relativamente normal y frecuente. Es habitual encontrarse en el colectivo, el tren, el restaurant, la plaza, la reunión de padres, la sala de espera del médico, el café con una mamá amamantando a su bebé. Podemos entonces pensar que es lo mismo en todos lados, después de todo amamantar es la forma natural de alimentar a los bebés. Sin embargo no es así.

El fiasco de Facebook y las fotos de lactancia no son más que el reflejo de una sociedad, que abarca más de un país, que percibe a la lactancia como algo indecente. Los argumentos son variados. Algunos igualan a la leche materna con cualquier fluido corporal y al acto de amamantar con el de orinar en público. Otros consideran que los pechos son órganos sexualizados y que por lo tanto no se deben exhibir, mucho menos en relación a un bebé. Todas las posturas tienen en común un desconocimiento de la naturalidad de la lactancia como alimento del bebé y una censura de los pechos como "sucios" ya sea desde lo físico o desde lo moral.

Amamantar es normal, natural. No es lo ideal, no es lo mejor. Es lo normal. Si nuestras antepasadas no hubieran amamantado, la especie humana no estaría donde está. Hasta el siglo XIX no era viable alimentar a un bebé y garantizar su supervivencia con otra cosa que no fuera leche materna, de su madre o de una nodriza. Y la leche de fórmula no es ni siquiera parecida a la leche humana. Es leche de vaca modificada para que el bebé la pueda digerir, que en el proceso de modificación pierde la mayoría de los nutrientes que tiene (que de todas maneras, son nutrientes que necesita el ternero, no necesariamente un bebé) y a la que le agregan otros nutrientes para que tenga algo más que calorías. Tiene su lugar en el mundo, pero no es igual que la leche materna. Tampoco es la manera "normal" de alimentar a un bebé, si pensamos a lo "normal" como lo que es natural en nuestra especie.

Las ideas cruzan fronteras, y si bien en nuestra sociedad todavía no se censura la lactancia en público, bien puede llegar el momento en que empiece a parecer algo que se debe hacer en casa, en camisón, sin que te vean. Y no es así. La teta no es obscena, amamantar no es chancho, amamantar es hermoso, natural y lo que nuestros bebés necesitan.

Cada vez que una mamá amamanta en público está contribuyendo a la formación de cada niño y niña que la ve. Uno de los problemas que tienen las sociedades más reacias a la lactancia es que sus jóvenes pocas veces han visto bebés tomando el pecho. Cada vez que una mamá amamanta en público está regalando un poco de eso que fluye entre ella y su bebé además de la leche.

Mamás que amamantan en público, gracias.




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