"El Código": herramienta de protección de la lactancia materna

publicado a la‎(s)‎ 21 ene. 2012 9:35 por Veronica Garea   [ actualizado el 22 ene. 2012 3:33 ]

Los que trabajamos en promoción de la lactancia materna solemos hablar de "El Código" así a secas. No nos referimos a una película de ciencia ficción ni a un saludo secreto, si no al
"Código de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna".

Imagen: Capacitación en monitoreo continuo del Código, Fundación Lacmat, archivado por TetocaLactancia

Un poco de historia

La lactancia materna ha sido la manera natural de alimentar a los bebés durante toda la historia y prehistoria de la humanidad. Habremos llegado a la luna, pero seguimos siendo mamíferos. A lo largo de la historia aparecieron distintas propuestas para el reemplazo de la leche materna y la alimentación al pecho, todas inviables tanto nutricional como bacteriológicamente hasta el siglo XIX. En el siglo XIX, un emprendedor suizo, Henri Nestlé, creó la primera fórmula infantil en polvo, la "Farine lactée Nestlé". El éxito de su invento fue el origen de Nestlé, una de las empresas más grandes en el rubro alimentos y uno de los principales productores de fórmula para lactantes.

¿Qué es la fórmula?
La fórmula es leche de vaca, modificada para que el bebé la pueda digerir. La composición de la leche de vaca difiere significativamente  de la de la leche humana: está optimizada para que el ternero aumente de tamaño rápidamente, mientras que la leche humana favorece el desarrollo neurológico del bebé. Por otro lado, la leche humana tiene componente bioactivos específicos para los bebés, que la leche de vaca no tiene (sus componentes bioactivos son específicos para los terneros y desaparecen con el tratamiento térmico que se le hace para transformarla en fórmula para lactantes). A lo largo de los años, se han ido agregando a la fórmula distintos componentes que la hacen, de acuerdo a lo que afirman quienes las producen, "más parecida a la leche de mamá". De hecho, las fórmulas comercializadas hacia mediados del siglo XX serían consideradas hoy no aptas para el consumo de los lactantes.

La fórmula tiene su lugar en el mundo
El Código no dice "no tiene que haber fórmula". Reconoce que la fórmula cumple un papel, pero advierte que este papel está limitado a situaciones muy específicas y no debe promoverse la alimentación con fórmula como la manera normal de alimentar a los bebés. La fórmula es un reemplazo y debe usarse juiciosamente.

Pero, ¿qué dice el Código entonces?
El Código, aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud en 1981, reconoce la influencia de las estrategias de comercialización y publicidad en las decisiones de los padres a la hora de alimentar a sus hijos y advirtiendo que una publicidad que glorifica la fórmula interfiere con la lactancia materna, afirma que:

- No debe haber publicidad de fórmulas para lactantes dirigidas por los fabricantes a las madres.
- No debe haber material informativo del tipo "publicitario" sobre alimentación infantil por parte de los fabricantes de fórmula.
- Las etiquetas de los envases no deben idealizar la fórmula y deben establecer claramente que la lactancia materna es la forma natural de alimentar a los bebés y la fórmula no es igual, ni siquiera parecida.
- Debe explicitar la composición y evitar expresiones que idealicen la misma.
- No se deben entregar muestras gratis de fórmula a las madres, ni directamente ni a través de profesionales de la salud.
- Los centros de salud no deben aceptar donaciones de fórmula ni ningún tipo de incentivo a sus empleados por parte de los fabricantes de fórmula.
- La información para profesionales debe ser científica y no publicitaria.

El Código no regula la existencia y uso de la fórmula si no su publicidad y comercialización y la de cualquier alimento que se promueva como reemplazo parcial o total de la leche materna, así como de tetinas y biberones.

Idealización
Una publicidad de fórmula de hace unos años mostraba a una madre en camisón, en su dormitorio dando el pecho y otra madre dando el biberón al aire libre. El mensaje, aunque no explícito, era claro: amamantar te hace estar todo el tiempo en camisón y en tu casa, si querés ser una mamá dinámica, mejor da la mamadera. Otra publicidad dice "Debería hacerme una remera que dijera 'senos adoloridos' " mientras promueve una marca de fórmula.

La lactancia materna es difícil, esclavizante, complicada, dolorosa... en el mundo de las publicidades de fórmula. En la vida real es todo lo contrario: normal, portátil, conveniente, gratis. Pese a que el Código dice claramente que no se debe idealizar el uso de formula, si le hacemos caso a las publicidades, el "mundo fórmula" es perfecto.

En Argentina el Código es Ley
El Código es un instrumento de adhesión voluntaria. En algunos pocos países ha sido incorporado a la ley. Tal es el caso de Argentina, donde el Código ha sido incluido en el Código Alimentario Argentino. Esto no quiere decir que no haya violaciones al Código, los fabricantes de fórmula siguen haciendo publicidad directa a los padres
, siendo patrocinadores de actividades de  profesionales de la salud, etc, etc.

Buscando el agujero en el cerco
Las leches de continuación, pensadas para los niños hasta 3 años, no existían al momento de escribirse el Código. Los fabricantes de fórmula inventaron entonces estas fórmulas modificadas para "bebés mayores" para así evitar violar el Código, haciendo publicidad sobre estas leches... que tienen el mismo nombre y packaging que las fórmulas para lactantes, con un número de diferencia. La Asamblea Mundial de la Salud en una resolución declaró que estas fórmulas no son necesarias y que deben ser consideradas sustitutos de la leche materna. Un bebé amamantado es un cliente menos, y la búsqueda de agujeros en el cerco continúa.

Por otro lado, los clubes de madres en internet, con foros de intercambio de información y acceso a promociones y regalos, y aun los "centros de asesoramiento en lactancia materna" de los fabricantes de fórmula, son herramientas para estirar las reglas del Código.

La publicidad interfiere con la lactancia materna
 La publicidad insidiosa que mina la confianza de las madres en su capacidad de amamantar interfiere con el éxito de la lactancia materna. El Código no es un capricho, es una herramienta para proteger la lactancia y a los lactantes. Una madre que duda es un potencial cliente. Minar la confianza de las madres es una estrategia de márketing muy exitosa.

En Argentina y en el mundo los voluntarios de la red IBFAN llevamos adelante un monitoreo constante del cumplimiento del Código. La red IBFAN recibe y compila las violaciones al Código que luego son compiladas en publicaciones internacionales.   Pero los miembros de IBFAN no son los únicos que deben estar atentos, todos tenemos que prestar
atención y reconocer las publicidades indebidas. Si ves una violación del Código y querés hacer la denuncia podés hacerlo en el sitio de IBFAN América Latina - Caribe .

El Código protege a las familias para que puedan elegir libremente la manera de alimentar a sus hijos. Defenderlo es proteger y promover la lactancia materna.


El GALM Bariloche es miembro de la Red IBFAN de Grupos de Apoyo.











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