Manual para leer noticias sobre “contaminación de la leche materna”

publicado a la‎(s)‎ 25 ago. 2015 7:25 por Veronica Garea   [ actualizado el 25 ago. 2015 7:48 ]
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Recientemente se han multiplicado las noticias acerca de la presencia de sustancias químicas con efecto tóxico en la leche de las madres. Estas noticias surgen de los comunicados de prensa que las instituciones de investigación publican para difundir un artículo o trabajo científico editado en alguna revista especializada o presentado en algún congreso.

Estos comunicados de prensa se construyen con extractos del artículo científico traducido a lenguaje “llano” y con citas de palabras de alguno de los autores del trabajo. Para el autor de ese comunicado de prensa, entonces, las fuentes son una fuente primaria (el trabajo publicado) y una fuente autorizada (el científico). Ese comunicado de prensa es enviado a medios de comunicación, donde periodistas científicos o no tanto “levantan” la noticia y escriben una nota. La nota tiene que capturar la atención del lector, casi siempre de internet. Es sabido que el intervalo de atención del navegante internáutico no es muy amplio, por lo que las notas tienen que ser breves, sencillas y consolidar la mayor cantidad de información en la menor cantidad de texto posible. En general, la información que consolidan suele ser simplemente un resumen de las conclusiones del trabajo (que ya estaban resumidas en el comunicado de prensa) y algo de las palabras del investigador (para agregarle color humano a la nota o para darle más verosimilitud y autoridad). Es muy poco probable que los periodistas se tomen el tiempo y el trabajo de buscar el artículo original y puedan leerlo y entenderlo. En algunos casos los trabajos son herméticos y accesibles solamente a los especialistas. Pero en muchos otros casos no son tan difíciles de leer y es fácil, por ejemplo, entender la metodología y valorarla.

¿Qué hacemos nosotros, consejeros/asesores/consultores de lactancia/madres/padres/ciudadanos preocupados, ante una nota periodística que afirma que la leche de las madres está irremediablemente contaminada o, peor aún, que es tóxica? Abrimos los ojos y la mente y habilitamos el centro de lectura crítica para formar nuestra propia opinión.

1. Busquemos el artículo original. Muchas veces viene como referencia o como enlace en la nota periodística, casi siempre aparece en el comunicado de prensa original, que puede rastrearse con palabras claves, el nombre de la institución donde se hizo el trabajo y el nombre de los autores, sobre todo del que esté citado en la nota periodística.

2. Valoremos la metodología del trabajo original. ¿Cuán grande es la muestra de madres? No es lo mismo una muestra de unas pocas madres que una muestra de miles de madres. ¿Cómo se seleccionó la muestra? ¿La selección de la muestra puede sesgar el resultado? En Argentina hace unos años se publicó un trabajo que mostraba que había agroquímicos en la leche de madres de Santa Fe, pero la muestra era de madres que almacenaban agroquímicos en su casa. Esta semana apareció una nota sobre alta exposición a PFAs a través de la leche en niños de las Islas Faroe, donde por ejemplo las familias comen carne de ballena, con alta concentración de PFAs. ¿Se identifica edad, grado de paridad, etapa de lactancia? ¿Se analizan las muestras por separado o se hace “pool de muestras”? ¿Cómo se define “lactancia exclusiva”? ¿Qué método de detección de la sustancia química se utilizó? ¿Cuán confiable es? ¿Da falsos positivos? La ausencia de información sobre estos puntos también es un ítem a valorar.

3. Valoremos los resultados. ¿Qué presenta el trabajo? ¿Se limita a mostrar presencia de la sustancia o la relaciona con un efecto en la salud de los niños expuestos? ¿La relación es causal o es simplemente una correlación? (Niños, repitan conmigo: correlación no implica causalidad). ¿Se compara con el efecto por exposición por otra vía, ya sea prenatal o por exposición directa al ambiente? ¿Qué pasa cuando se deja de amamantar? ¿Persiste la concentración de la sustancia o se reduce? ¿Se conocen los efectos de la sustancia sobre el cuerpo humano?

4. ¿Hay un riesgo genuino? Para que haya un riesgo tiene que haber una relación con la presencia de un agente peligroso (en este caso, una sustancia química) y un efecto. Si la sustancia está pero no se registra un efecto, no se puede hablar de riesgo. Las decisiones necesariamente tienen que estar basadas en una comparación de riesgos de las alternativas. En este caso, amamantar vs no amamantar. Los riesgos de no amamantar son conocidos. La leche de fórmula no está libre de sustancias potencialmente tóxicas y a veces, como hace poco en Argentina, aparecen partidas con contaminaciones bacterianas. La leche materna está diseñada específicamente para los bebés. Tiene tantos compuestos y características que se siguen descubriendo que su comportamiento como vector de sustancias químicas exógenas (que no son propias de la leche) no está ni siquiera entendido superficialmente. Se sabe que para algunos compuestos químicos, como el PCB, la lactancia reduce los efectos neurológicos causados por la exposición durante la gestación, aun cuando la leche tenga PCB. Lo mismo sucede con los efectos cognitivos de la exposición a contaminantes atmosféricos: los niños amamantados tienen menos secuelas que los niños no amamantados para la misma exposición prenatal. Entonces lo que comparamos es el riesgo de amamantar ante presencia de una sustancia exógena sin efecto registrado o con información de que para otras sustancias la lactancia ayuda aun con la presencia de esas sustancias con el riesgo conocido de la alimentación con fórmula.

Estas noticias deben servir para generar conciencia acerca del estado del medio ambiente, y deben ser tomadas como tal. De ninguna manera deben ser interpretadas como valoraciones acerca de la seguridad de la leche materna de las madres del mundo. Exijamos control a los organismos que deben ejercerlo y tengamos en cuenta que todos tenemos carga corporal de sustancias exógenas, incluidas las madres y sus bebés.

Si consumimos la información con esta actitud crítica vamos a poder filtrar el sensacionalismo y sacar nuestras propias conclusiones acerca de las noticias sobre la presencia de sustancias en la leche de las madres. Y otras información relacionadas con trabajos científicos también.

V. Garea, Ing. Nuclear, PhD Eng Phys, IBCLC

GALM Bariloche


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