¡Mi bebé se queda con hambre!

El bebé llora, se chupa las manos después de que termina de tomar la teta, quiere seguir chupando, no se llena, no se duerme, duerme poco, pide a cada rato, si es por ella se queda todo el día con la teta en la boca… ¿Quién no ha pasado por una de estas situaciones o se ha encontrado con una mamá que las ha vivido?

La mayoría de las veces no son los bebés los que tienen problemas con la teta si no que son nuestras expectativas de adulto las que tienen problemas con el bebé y con la teta.

Llevamos varias generaciones sin que la lactancia materna sea lo normal, la manera en que casi todos los bebés son alimentados. Y por esta razón, muchas de las expectativas que tenemos con respecto a la alimentación de los bebés no son reales.

Los bebés amamantados no necesariamente toman con frecuencia regular. Definitivamente no toman cada tres horas reloj. Esta definición de “cada tres horas” viene de la alimentación con fórmula. La fórmula se digiere con mayor dificultad que la leche materna y por lo tanto, el estómago tarda más en vaciarse. Por otro lado, los bebés que toman el pecho pueden controlar la cantidad que ingieren, mientras que los bebés que toman mamadera toman todo lo que se les da. Los bebés amamantados toman cuando tienen hambre. Esto puede ser en cualquier momento, aun cuando parezca demasiado rápido después de la toma anterior. Si hace calor y toman poco para aliviar la sed, pedirán todavía con más frecuencia. Cada bebé adopta un ritmo propio, no hay una frecuencia uniforme para todos.

Las tomas al pecho no duran un tiempo fijo. Algunos bebés toman más rápido que otros. Cuando van creciendo se distraen más y un bebé que venía tomando en 5 minutos pasa a tardar 20 porque cualquier ruidito llama su atención. El bebé tomará el primer pecho hasta que lo deje. No es necesario cambiarlo de pecho después de un cierto tiempo. Cambiarlo de pecho demasiado rápido puede hacer que no llegue a aprovechar toda la leche liberada por el reflejo de bajada. Y si sucede esto, el bebé no toma toda la leche disponible y al quedar leche en el pecho, el mecanismo de producción toma el dato de que hay que producir un poco menos. Por eso, hay que dejar que tome el primer pecho hasta que lo deje solo, y después ofrecer el segundo (que puede ser aceptado o no).

Los bebés no lloran sólo por hambre. En la panza los bebés están 24hs en contacto con su mamá, con su calor, su olor, el sonido de su corazón. El cambio al nacer es drástico. Muchas veces el bebé no pide teta, pide mamá. Un cargador tipo rebozo/bandolera/quepina suele ayudar a tener al bebé cerca y al mismo tiempo poder hacer otras cosas. Los bebés que están mucho tiempo en contacto con su mamá lloran menos.



Este documento tiene fines informativos y no reemplaza la atención médica.
Preparado por: V. Garea IBCLC

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